El domingo en la tarde llevé a Valeria un rato al lago. Marianne estaba en casa de su n.o.v.i.o (sobre este tema mejor no hablamos porque todavía mi cerebro está en fase de adaptación y supervivencia). Nosotras dos nos fuimos con nuestras cámaras a una pequeña granja para tomar fotos de animales y no pudimos hacer muchas. La luz era preciosa, pero los caballos estaban muy lejos y las cabras y ovejas estaban guardadas en un establo que olía a ... establo. Verán, a mi hija le gusta ese olor. LE GUSTA. Valeria ama tanto esos animales que si existiera un perfume de Pupú de Caballo ella se lo pondría los domingos. En cambio yo en un establo aguanto la respiración al máximo y cuando ya estoy púrpura, mareada y veo la muerte cercana, empiezo a respirar por la boca, pero igual me "sabe" mal el aire y tengo que escapar corriendo empujando pollos, cerdos y vacas, no me importa.
El asunto es que la granja está al borde del lago y Valeria y yo bajamos a una playa de piedras donde estuvimos más de dos horas llenándonos los ojos de belleza (y yo esterilizando mis conductos nasales, para qué les voy a mentir). Mi hija tiene 12 años pero cuando la ponen a la orilla del agua tiene 5: lanza piedras, busca caracolitos, trata de atrapar pequeños peces, colecciona cosas, salta de roca en roca para llegar a las islas, es un poema verla.
Había una familia haciendo un picnic, algunos pescadores y una pareja que contemplaba la puesta de sol con copas de vino blanco en mano. Yo pensaba en la maravilla que es tener lugares así tan cerca, tan fáciles, tan bonitos y tan gratis. Más tarde regresamos a la casa con un montón de fotos nuevas. Con una de ellas y una canción sugerida por Valeria (si, Marianne seguía en casa del nov....novio) le di los últimos toques al mi proyecto preferido hasta el momento:
mi taller online de fotografía para adolescentes de 12 a 18 años (click aquí)
Es una version de mi curso l'atelier: juego de aprender a mirar (en el que ya se han inscrito en total 320 personas, pueden creerlo? yo no!) adaptada para adolescentes: otro lenguaje, otros ejemplos, misiones semanales divertidas, trucos, ideas, secretos, un foro para compartir con chicos de otros países, nociones de seguridad en internet y mis críticas en cada una de sus fotos. Tenía muchas dudas sobre abrirlo o no, por aquello de las vacaciones, pero mis ganas pudieron más y allí está. Nuevecito. Fresquito. Listo para recibir nuevos fotógrafos :) Visiten el link y me dicen qué les parece, si? Los animales de laboratorio para experimentar en este curso han sido dos que no voy a nombrar, cuyas inciales son M y V.
Place Jacques Cartier, Vieux Port, Montreal.
Tengo sentimientos ambivalentes acerca de hablar de inmigración en mi blog. Siempre los he tenido. Creo que a veces el tema se usa de una manera que no me gusta y por eso lo evito. Sobre eso había escrito hoy un laaaaaargo post y cuando lo estaba corrigiendo lo borré sin casi todo querer (si, así soy yo de hábil). Me levanté tomar agua y mientras caminaba de regreso a mi escritorio me di cuenta de que ese post se borró porque era una ensalada de ideas incomprensible que no debía salir a la luz pública jamás.
Cuando hace 6 o 7 años estaba en Caracas siendo persuadida por Lau para mudarnos a Canadá, recuerdo que me sentaba mucho rato frente a mi computadora y buscaba fotos de Montreal en Google para ver si me gustaba. Había muy poquitas, casi nada y blogs menos todavía. Parece que hablo de la prehistoria pero es impresionante lo que ha crecido Internet tan corto tiempo. Luego llegué aquí y por fin encontré un blog montrealense en español. Estaba escrito por una muchacha argentina que al parecer odiaba su vida en esta ciudad y drenaba su furia escribiendo: "me robaron la bici, mi vecino fuma marihuana, el clima es una caca, yo me regreso a Buenos Aires, acá no se puede vivir, bla bla". En ese momento di gracias por no haber encontrado ese sitio antes porque quizás no habría puesto un pie en el aeropuerto ni a palos.
Ese es el poder de un blog.
A mi me han acusado muchas veces de lo contrario: de pintarlo todo como un jardín de rosas. Será verdad? No estoy segura. Es tan fácil ahora obtener información proveniente de gente real, de personas igualitas a uno que llegaron primero y cuentan cómo les va! Ya nadie se viene a ciegas. Yo escribo sobre mis sentimientos y me considero sumamente incapaz de dar consejos sobre temas de inmigración, pero si alguien tiene preguntas que parezcan respondibles por mi, adelante, háganlo en los comentarios (no mensajes privados por favor). Las preguntas pueden ser sobre Montreal como ciudad, sobre la vida cotidiana aquí o sobre mi experiencia personal. Yo voy a responder lo que pueda con sinceridad. Si no les interesa para nada venir a Canadá pero tienen ganas de intercambiar puntos de vista sobre inmigración, perfecto también. Y si no quieren hablar de inmigración, hablemos de lo quieran, ok?
Ahora me voy a dormir porque estoy tarada del sueño y además hoy todo lo que escribo me parece feo. Tengo las palabras amotinadas.
Nota importante: Yo voy a responder todas las preguntas de acuerdo a mis posibilidades a lo largo de la semana. Estoy en el final de mi curso y tengo trabajo así que no puedo contestar tan rápido como me gustaría. Lo otro es que recuerden que yo vivo en Montreal, provincia de Québec y no estoy en capacidad de responder preguntas sobre otras provincias, los sistemas son diferentes.
1. Poder salir a disfrutar la primavera.
2. Ver a Marianne el sábado en su presentación anual de danza.
3. Un gatito blanco (censurado por amenaza de divorcio).
4. Una pastilla contra la claustrofobia.
El que me lee desde hace tiempo sabe que no hay en el mundo peor jardinera que yo. Y Lau me hace la competencia. Ninguno de los dos riega, cuida, poda, siembra, o siquiera mira a las pobres plantas. Bueno Lau, por verguenza con los vecinos y con sus ancestros los chinos, grandes agricultores, de vez en cuando corta la grama y arranca unas cuantas malas hierbas con una cosita que compró para eso, pero de allí casi no pasa (Lau no lo niegues). Si nos descuidamos acabamos con el jardín.
Mis papás son de esas personas que le rinden culto a la flora y mi casa de Caracas parecía un invernadero. El techo de la cocina estaba pintado de azul marino y tenía una gran enredadera que colgaba, lo que daba la sensación de estar en una jungla (mamá no lo niegues). Yo creo que nunca vertí ni un miserable vasito de agua en esas macetas. Ahora en su apartamento de España tienen una terraza llena de maravillas y hasta fotos me envían para que vea qué lindas están. Mi hermano tiene un patio en su casa que sirve de hospital para las plantas de toda la familia. Si se está muriendo un geranio, llévarselo a mi hermano es como ir a Lourdes (pero express). Y de toda esta familia, a quien le tuvo que tocar la casa con un gran jardín fue a mi, The Plant Killer. El mundo está loco. Quién le daría un jardín a alguien como yo?
Menos mal que estas bellezas se niegan a morir y cada Mayo, pese a nosotros, reaparecen así, espléndidas, fuertes, bellísimas. Toda una inspiración para mi.
Tomé todas estas fotos esta mañana en mi jardín para lo cual tuve que hacer toda clase de poses ridículas porque había llovido y no me quería mojar. Mi vecino, como siempre, preguntándose de qué planeta vengo.
Próximo lunes:
Este blog no es sobre información para el inmigrante pero si tienes alguna pregunta grande o chiquita, aunque nunca hayas dejado un comentario aquí, ven el lunes 10 de Mayo y házmela a ver si te puedo responder. Puede ser sobre la ciudad, sobre la vida diaria o sobre la experiencia de mi inmigración.