Esta marina queda al lado de la piscina pública que nos gusta.No tengo ganas de escribir hoy tampoco.
Me pasa desde hace dos semanas. Lo extraño es que se me ocurren muchas cosas durante el día y a veces redacto posts mentales. Incluso una vez garabateé algo en la parte de atrás de una revista:
"La semana pasada encabeza el Top 3 de Las Peores Semanas del 2010. Fue tan mala y rompecorazones que terminó el domingo por la noche con una película demoledora que me dio pesadillas. El único momento no-infame fue el almuerzo de dim sum que tuvimos en Chinatown con Iván y Vanessa, lo demás fue un espanto. Ahora, en una maniobra de auto-rescate, estoy escribiendo cómodamente bajo el sol. Valeria y yo vinimos a nuestra piscina pública favorita y tengo un libro nuevo que me está gustando. También tengo unos nuevos lentes de sol que hacen que todo se vea como mis fotos luego de Photoshop. Los mismos tonos, la misma saturación. Me gustan mucho, creo que no me los voy a quitar nunca.
La piscina es gratis esta semana. Está recién pintada de un intenso azul... piscina y hay un pez verde gigante dibujado en el fondo. Es nuestra primera tarde aquí y el verano gotea poco a poco dentro de mi como un suero intravenoso. No hace frío ni calor, hay un nuevo kiosco de helados junto a la piscina de los bebés y quien sea que haya escogido la música merece mi eterna gratitud. Me gusta tanto la música que no puedo leer porque estoy cantando bajito con mis lentes de Photoshop.
Esta semana tiene que ser mejor. Después de todo, conseguí los cinco libros que quería a mitad de precio en Amazon.ca y los tuve en mi casa apenas en tres días. Además, ya falta menos para que la Canon repare mi preciosa cámara y me la haga llegar. Quizás entonces regresen las ganas de hacer fotos, escribir y todas esas cosas creativas que me oxigenan la existencia. Valeria parece una sirena con el pelo mojado. Los chapoteos tienen un efecto sedante y el golpe de las pelotas de tenis de la cancha vecina también. Me gusta mucho escuchar las campanadas de la iglesia y el escándalo de las gaviotas mezclado en esa banda sonora. El ingeniero de sonido de mi vida debe saber lo que me gusta. Esto luce como ese momento perfecto de la película donde se decreta la felicidad y la protagonista deja de hacer pucheros."
No se dejen engañar por las florecitas, ni por un momento piensen que dejé de hacer pucheros. Lo que hice fue lo de siempre: concentrarme en un proyecto fascinante mientras hacía pucheros. Mi curso para adolescentes es de esas cosas que me hacen sentir super suertuda.

Sólo necesito ahora que regrese mi cámara para seguir tachando cosas de mi lista de Proyectos de Jackie. Es una lista que nunca termina, saben? Porque el día que termine estoy frita.



