Hoy me sentí princesa. Me quise sentir princesa.Y debo habérmelo creído muy bien porque caminando por la calle
encontré mi palacio y mi jardín encantado...
Hoy me sentí princesa. Me quise sentir princesa.
Estos días han estado tan luminosos y cálidos que al salir de clase me voy a dar largas caminatas por la ciudad. Sin botas ni abrigo me siento ultraligera (ya quisiera yo) y aunque Abril es el mes más feo en Montreal, le pedí a Lau que se encontrara conmigo en la cafetería de la universidad para enseñarle "mi paseo". Lo primero fue pasar frente al "edificio comic" (arriba) flaquito y solito, parece que alguien lo dejó olvidado en medio de un terreno. Más adelante pasamos por esta tienda en Chinatown que es de esas donde hay que comprar algo que uno no necesita para nada.
En una pastelería nueva del barrio chino escogimos unas cosas que no sé cómo se llaman pero son riquísimas. Unas saladas y otras dulces... Fue una tortura decidirnos. Yo quería TODO, por supuesto.
y luego almorzamos en un banco de la plaza Riopelle, que es el mejor sitio del barrio internacional para ver ejecutivos comiendo sushi o dim sum con palitos sin mancharse los trajes (a ver si una que yo conozco aprende).
En el corazón financiero de la ciudad, los fans del hockey le tienen puesta una camiseta del equipo local a esta escultura, (sobre el hockey y yo tengo algunas confesiones que hacer, pero será otro día). Lau y yo seguimos caminando un buen rato más porque no podíamos creer la temperatura veraniega, sobre todo cuando todavía hay nieve sin derretir aquí y allá.
Y al llegar a nuestra casa y ver esto no tuvimos más dudas: la primavera estalló POR FIN en Montreal.
Hace unos días Lau tuvo cita en la clínica de medicina deportiva deMcGill University para ver por qué la rodilla no lo deja entrenar y le está haciendo la vida de cuadritos. Mientras tanto me quedé dando un paseo a pie por esa zona habitada principalmente por estudiantes y tomé algunas fotos. Había ido montones de veces pero siempre al hospital, en invierno y en carro, así que realmente lo disfruté. Les dejo un pedacito de este vecindario para empezar la semana. Luce pacífico y adormecido, pero no se dejen engañar. Nada es pacífico al lado de una universidad.
Tengo hoy un día tonto. Ojalá me ponga lúcida con el avance de la semana, pero el pronóstico no es muy alentador.
Cosas que me gustan de no vivir en downtown Montreal:
Y sobre todo lo bella.

Montreal se deja fotografíar por mi con paciencia.
Nos estamos conociendo y aprendiendo a querer.
Por ahora yo la quiero más de lo que ella me quiere a mi,
pero vamos por buen camino.