De los pasajeros habituales, a mi La Loca me da terror. Por eso trato de tomar el autobús más temprano. Le calculo cincuenta años y cero maridos que En cambio La Bigotuda no se mete con nadie, ofrece siempre su puesto a los mayores, no dice ni pío y va tranquilita con su iPod y su tremendo bigote de charro mexicano... al cual no puedo quitarle los ojos de encima.
Debería aprender de El Bañadito. Un ejecutivo rubio impecable y cool que no sólo se afeita: se enjabona, se lava el pelo y se viste con cosas que huelen a gloria. Que se siente a tu lado es como ganarte
No
Cada vez que llego a la parada de autobús, El Derretido ya está susurrando por teléfono. No entiendo ni una palabra de lo que dice (y eso que trato!), me parece que susurra en una lengua africana. Pero por el tono meloso, los ojitos y las risitas, tiene que estar hablando con su novio/a. Me parece que El Derretido sale de su casa desesperado por hablar con su novio/a porque el romance continúa durante TODO el trayecto. Hasta que, al llegar el momento de cambiarse al metro, se despide tristón.Schumacher es una corredora de Fórmula 1 frustrada, que consuma sus fantasías siendo chofer de autobús. Cuando el 470 se detiene, abre sus puertas y la veo al volante, un corrientazo de adrenalina me sacude y balbuceo mi tembloroso bonjour. Schumacher una de las veces que se cambió de canal al más puro estilo venezolano, chocó contra una camioneta y casi la lanza fuera del puente, pero los canadienses son tan controlados que sólo se oyeron cuatro o cinco "Oh!" y nadie se movió de su puesto.
(Había puesto aquí una foto de La Loca que valientemente le tomé, pero después me pareció como mucho).













































