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miércoles, junio 04, 2008

Tres años

Un día de Mayo de 2005 se fue de mi casa el camión de mudanza internacional cargado con casi todo lo que había en mi apartamento de Caracas (el resto lo regalamos) y también se fue Lau. O mejor dicho, se vino. Así fue como de un plumazo me quedé en medio de ese gran espacio sin muebles, nevera ni marido.

Durante un mes las niñas y yo literalmente acampamos dentro de nuestra propia casa con cuatro cosas prestadas. Cenábamos y escribíamos en la mesa de planchar y patinábamos en medias de habitación en habitación. Recuerdo ese mes como la cosa más loca: las idas al dentista y a los médicos, las fiestas de despedida, las llorantinas colectivas en el colegio, el caos de los trámites, el metro insuficiente cuando vendí el carro, la empleada que tuvimos por 4 años y que me robó el último día todo lo que pudo y las cartas que les dejé a mis vecinos en la madrugada porque no tuve tiempo de despedirme.

La noche antes de nuestro viaje acosté a las niñas y terminé de empacar. Parecía que me faltaba poquito pero entre una cosa y otra llegó el taxi a las 4 de la mañana y yo todavía estaba corriendo. El chofer venía todo vestido de blanco (incluso los zapatos), el taxi era una reliquia de los 70, grande como un transatlántico, y estaba decorado con chorrocientos mil santos y cosas estrambóticas. En la soledad de la calle yo tenía que subirme con mis hijas ahí. Nos llevó al aeropuerto como una bala, pensé que nos íbamos a matar. El único que no tenía miedo era el gato porque estaba sedado.

Cuando esperábamos que nos llamaran a abordar el avión me sentía rarísima. Había anticipado cientos de veces el momento de dejar mi país para siempre. Seguro sentiría esto o aquello. Pero no sentía nada sino un gran agotamiento y ganas de ver a Lau.

El viaje fue una mezcla de "Pesadilla en la Calle del Infierno" con "La Profecía" y "El Exorcista", finalizando con llanto en el aeropuerto porque pensamos que el gato había aterrizado muerto (seguía sedado). Como todavía no había llegado el container ni las cosas que compró Lau, los primeros 15 días los pasamos en casa de Mayra, nuestra amiga del colegio. Sobre lo que ella y su familia hicieron por nosotros se los cuento otro día, porque es super mega bonito.
Luego nos mudamos a La Pastilla. Todo esto lo cuento porque hoy se cumplen 3 años de nuestra llegada a Canadá. Ya podemos solicitar la ciudadanía. Quise celebrarlo con ustedes.


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domingo, abril 06, 2008

Primavera mental

Hay una epidemia de post sobre la llegada de la primavera. Incluso en blogs de Montreal, donde el viernes las gaviotas (que burladas por el calendario habían regresado) volaban chillando bajo una NEVADA DE CINCO CENTIMETROS. Florecitas por aquí, pajaritos por allá, qué linda es la vida, esto y aquello

Como soy tan envidiosa ya estaba pataleando de barriga en el piso hasta que encontré estas fotos, que por supuesto no son de la todavía lejana primavera de Montreal. Son de una primavera mucho más inesperada, esquiva y caprichosa: la de Caracas

Sigo con la emoción - perdóneme porfavorcito- de mis fotos viejas, las malísimas, las de 0,5 megapixels, las que volví a encontrar. Y además de ambientarme con estas imágenes, adopté las siguientes conductas primaverales:

1. Salí sin abrigo (del carro al centro comercial y del centro comercial al carro, como 3 metros y tenía suéter).

2. Mandé a Valeria a pasear en bicicleta por primera vez en el año. No quería y lloró pero la obligué*

3. Ayer salimos a comer helados y a comprar camisitas de manga corta, pantalones de algodón y zapatos de verano.

4. Casi le pedí a Lau que hiciera las salchichas de hoy afuera en la parrillera, pero me dio miedo que me las lanzara a la cabeza porque todavía la nieve le llega por las rodillas.

Me siento tan primaveral como el que más. No más envidia de florecitas ni corazones voladores.

Ahora, si quieren leer sobre primaveras reales, no imaginarias como la mía, vayan a mi clip reader en la columna derecha. Si por estar en una estación amorosa quieren opinar sobre las relaciones personales en los blogs (¿son reales?) vayan al foro del blog en el
discussion board. Si tienen ganitas de ver mi colección de fotos de este invierno (todavía faltan) hagan click aquí y si quieren creerme... me he propuesto empezar de nuevo a postear lunes y jueves.

Besos floreados para todos desde mi primavera mental.

* es broma, ella QUISO ir.

miércoles, abril 02, 2008

La sorpresa

El viernes terminó mi curso de francés escrito. Como despedida leímos a Flaubert y comimos. Cada quien llevó algo típico de su país menos Shane (el irlandés y único chico), que no cocina y se encargó de los jugos. Hice pan de jamón con todo el amor que pude porque de verdad le tomé cariño a este grupo. Decirles adiós desencadenó una cascada de mala suerte para mi. Inmediatamente perdí mi tarjeta de débito, se dañó mi cámara, la computadora, el carro y me enfermé. Pero entonces tuve una sorpresa.

Desde que llegué a Canadá he llorado en español, inglés y francés porque en la mudanza alguien (que no voy a nombrar pero que duerme conmigo) perdió un CD con 1500 fotos digitales de cuando vivíamos en Venezuela.

En esa época yo estaba todavía muy apegada a mis cámaras de film y mis fotos digitales eran pocas y muy malas, sin mucha definición. Pero igualito eran un tesoro imperdonable de perder. Este fin de semana nefasto, mientras ese mismo alguien arreglaba mi computadora, el CD apareció!!! Y no he hecho desde entonces otra cosa más que revivir momentos como los domingos en que Marianne subía a la montaña con el club de excursionismo de su colegio:
Y las tardes cálidas (que eran prácticamente todas) en que Valeria al llegar de clase se sentaba en nuestro balcón a pintar, acariciada por la brisa tibiecita del El Avila:
Aquella vida no era mejor, era distinta y aunque no han pasado ni 3 años parece que hubieran pasado tres mil. Creo que hemos sido buenos y aplicados en esto de aprender a vivir de nuevo. De los cinco yo he sido la peor, tengo que reconocerlo. Los otros miembros de esta tribu ya parecen canadienses. Si no me creen miren a Lau. Ahora no le queda más remedio que entrenarse en nieve y no se ha caído... tanto.

Nota: Valeria reunió en su blog los muñecos de nieve del meme que inventó. Si quieren votar vayan aquí.
Estoy de vacaciones, por fin voy a ponerme al día con los blogs y el foro!


miércoles, noviembre 07, 2007

Color Venezuela

Algunos copos de nieve cayeron hoy sobre Montreal y la temperatura es de 2 grados, pero yo me sentí en Caracas. No había visto tanto trópico en una boutique desde que emigré. No me había sentido tan cerca de la playa, del calor, del agua salada en dos años y medio. Estas fotos son de la tienda que unos primos de Lau acaban de abrir aquí. Una tienda de bikinis. En Montreal. De bikinis venezolanos en Montreal.

Hace un año Rodolfo (el padrino de Valeria) llegó con su familia a Canadá. Una serie de eventos desafortunadísimos personales y colectivos lo llevó - como a miles de miles - a dejar Venezuela con un poco de francés y algunos proyectos indefinidos. Se estableció al oeste de la ciudad, y él y su esposa empezaron a darle forma a su proyecto de tener un negocio propio. A mi me maravilla que sólo un año después hayan inaugurado una de las tiendas más lindas que he visto en Montreal. Que se hayan entendido con la burocracia, los bancos, los contratistas, los proveedores y que su sueño tenga nombre y apellido: South Beach. No es un nombre venezolano, pero es el de la marca y las tiendas que ellos tenían en Venezuela, así que esta continuidad además tiene valor sentimental.

Yo tengo aquí a dos venezolanas muy coquetas dando saltos de alegría por no tener que ponerse nunca jamás otro desabrido bikini canadiense. También están contentas porque la tienda de sus tíos es preciosa y porque aunque son pequeñas ya saben lo difícil que es hacerse camino desde cero después de haberlo tenido todo y dejarlo atrás.

Este blog está recibiendo más visitas que nunca de Venezuela y creo que eso está asociado a la tensión que se vive allá en este momento. Por eso me hace ilusión hacer este post. Es para todos los que se están viniendo llenos de dudas, sueños y proyectos.
No es fácil pero se puede.

South Beach es para toda la familia.
Queda en el centro comercial Piazza Azzuri,

justamente en la salida de Saint Charles de la autopista 40,
en Kirkland.
Se ve desde lejos.
Hay también ropa linda para el gimnasio.

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lunes, mayo 28, 2007

RCTV

Tenía muchas ganas de contarles lo que hicimos este fin de semana en Ottawa, pero se me quitaron. Será mañana o cuando se me pase un poquito el nudo que tengo en el corazón por el cierre de Radio Caracas Televisión. Así lo reseñaron en Montreal CTV News y Radio Canadá.