Un día de Mayo de 2005 se fue de mi casa el camión de mudanza internacional cargado con casi todo lo que había en mi apartamento de Caracas (el resto lo regalamos) y también se fue Lau. O mejor dicho, se vino. Así fue como de un plumazo me quedé en medio de ese gran espacio sin muebles, nevera ni marido.Durante un mes las niñas y yo literalmente acampamos dentro de nuestra propia casa con cuatro cosas prestadas. Cenábamos y escribíamos en la mesa de planchar y patinábamos en medias de habitación en habitación. Recuerdo ese mes como la cosa más loca: las idas al dentista y a los médicos, las fiestas de despedida, las llorantinas colectivas en el colegio, el caos de los trámites, el metro insuficiente cuando vendí el carro, la empleada que tuvimos por 4 años y que me robó el último día todo lo que pudo y las cartas que les dejé a mis vecinos en la madrugada porque no tuve tiempo de despedirme.
La noche antes de nuestro viaje acosté a las niñas y terminé de empacar. Parecía que me faltaba poquito pero entre una cosa y otra llegó el taxi a las 4 de la mañana y yo todavía estaba corriendo. El chofer venía todo vestido de blanco (incluso los zapatos), el taxi era una reliquia de los 70, grande como un transatlántico, y estaba decorado con chorrocientos mil santos y cosas estrambóticas. En la soledad de la calle yo tenía que subirme con mis hijas ahí. Nos llevó al aeropuerto como una bala, pensé que nos íbamos a matar. El único que no tenía miedo era el gato porque estaba sedado.
Cuando esperábamos que nos llamaran a abordar el avión me sentía rarísima. Había anticipado cientos de veces el momento de dejar mi país para siempre. Seguro sentiría esto o aquello. Pero no sentía nada sino un gran agotamiento y ganas de ver a Lau.
El viaje fue una mezcla de "Pesadilla en la Calle del Infierno" con "La Profecía" y "El Exorcista", finalizando con llanto en el aeropuerto porque pensamos que el gato había aterrizado muerto (seguía sedado). Como todavía no había llegado el container ni las cosas que compró Lau, los primeros 15 días los pasamos en casa de Mayra, nuestra amiga del colegio. Sobre lo que ella y su familia hicieron por nosotros se los cuento otro día, porque es super mega bonito.Luego nos mudamos a La Pastilla. Todo esto lo cuento porque hoy se cumplen 3 años de nuestra llegada a Canadá. Ya podemos solicitar la ciudadanía. Quise celebrarlo con ustedes.



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