jueves, febrero 02, 2006

Constelación

En el verano pasado nos afiliamos al Biodôme de Montreal. Desde entonces ya perdí la cuenta de las veces que Valeria y yo hemos fortalecido nuestra relación madre-hija frente a murciélagos, castores y pingüinos. Nos hemos abrazado y consentido en la selva tropical, el bosque laurentiano y las costas antárticas. En todos lados menos en la zona de los linces porque huelen a pipí. Cada vez que vamos, son mínimo 2 horas de mira mami...
Un sitio favorito es el pozo de marea. Ayer un guía le explicó a Valeria en francés curiosidades sobre un pez pequeño que se camufla a la perfección. Después ella pasó un rato contemplando absorta una constelación de estrellas de mar pegadas al vidrio ... No sé cuantos viajes al Biodôme me faltan, pero ya estoy entendiendo que la cosa no es una obligación de madre sino una dicha. El día en que Valeria prefiera ir con sus amigos a otro sitio voy a extrañar a estos animales. Puede que hasta al lince, que huele a pipí.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

cuando vaya no me pelo el biodomo.

Adriana

Tweesita dijo...

Jackie, ¿puedes decirme cuál es la dirección web del biodomo? me encantaría darme un paseíto virtual... gracias

Jacqueline dijo...

Prima, hoy ha sido el día más glorioso de mi vida porque ... POR FIN APRENDI A HACERL LINKS!!!...
Era una tontería insólita. Sólo "pincha" (para hablar en tu idioma) la palabra Biodôme...
Si quieres después te explico, ok?

Tweesita dijo...

Graciassssssssssssssssssssssssss... lo probaré...

dopzihon dijo...

quierooo irrr!