A mi me han pasado cosas locas en la vida, pero desde que llegué a Canadá esta se ganó el premio. ¿Ustedes han visto en las películas esos análisis del sueño que les hacen a las personas mientras duermen? ¿Esos donde la gente tiene todo tipo de cables y un médico los observa en una pantalla toda la noche? Bueno, uno de esos me hicieron a mi. Lo que yo no sabía es que me iban a pegar electrodos, cables, adhesivos, correas y demás perolitos de los tobillos a la coronilla. Dormir así y con un hombre mirándote es... no puedo ni describirlo. Lo más fastidioso son los cables de las orejas y el oxígeno en la nariz. Sentía que era un perrito con bozal al que estaban estrangulando. Tenía miedo de darle un espectáculo nocturno al psicólogo de guardia, pero igual dormí unas horas. Sin embargo, lo peor fue el examen que me hicieron la mañana siguiente.
- Le voy a poner el cuarto bien oscuro, usted tiene que recostarse en la cama, mirar la pared y hacer todo lo posible por no dormirse durante 40 minutos - explicó otro psicólogo en francés, a pesar de que el hospital es anglófono.- Pan comido - pensé - ¿Cómo me voy a dormir si me acabo de despertar?
El hombre se fue con una advertencia: "Combattez le sommeil!" (combata el sueño) y yo empecé muy pilas a mirar la pared beige y a hacer una lista mental de cosas que tengo pendientes : "Comprar los regalos de las maestras, organizar el zzz...zzz...zzz"
Usted se quedó dormida en 3 minutos - sentenció el hombre. Lo intentaremos de nuevo en una hora. Tiene que ir a la cafetería a desayunar".
- ¡¿Así?! - preguntó la que tenía dieciocho mil cables colgándole de la cara y la cabeza.
- No se preocupe. En el hospital han visto otros marcianos antes.
Me vestí como pude, me miré en el espejo y pensé que prefería morir de hambre antes que desfilar en público con ese look de ciencia ficción. Traté de recogerme el pelo pero tenía tantos cablecitos pegados al cráneo que fue imposible, así que tuve que ir al restaurant con la cabeza como una palmera. De la frente, los pómulos y el mentón me salían conductores de todos los colores que se conectaban a un aparato que me colgaron del cuello. Más de 30. Así recorrí pasillos, escaleras, túneles y ascensores, llegué a la cafetería y pedí una tostada francesa y un jugo de mango que consumí en compañía de los 2 gramos de dignidad que me quedaban.Una vez de nuevo en la habitación me sentía invencible. Al segundo intento miré la pared beige y comencé a pensar en un viaje que quiero hacer. Bajé del avión hermosa y sexy, salí del aeropuerto y zzz...zzz...
Les voy a ahorrar el relato de los siguientes dos intentos porque es patético. A mediodía me hicieron dar de nuevo mi caminata espacial para almorzar. La humillación fue la misma pero con ensalada y el triple de público. A veces me reía sola pensando en lo que disfrutarían mis hijas y otros personajes si me vieran por un huequito. También tomé las fotos del post desde varias ventanas. La loca de los cables que se ríe sola y toma fotos.
En último intento de combatir el sueño casi salí vencedora. Logré mantenerme despierta 20 minutos cambiándome la pulsera de mano, cantando en voz alta The Frug y rascándome una picada de mosquito.
- Vous avez lutté mais vous avez perdu - me dijo el psicólogo (usted luchó pero perdió) . El hombre estaba muerto de la risa... y yo también, para qué los voy a engañar.