
1. Poder salir a disfrutar la primavera.
2. Ver a Marianne el sábado en su presentación anual de danza.
3.
4. Una pastilla contra la claustrofobia.
El que me lee desde hace tiempo sabe que no hay en el mundo peor jardinera que yo. Y Lau me hace la competencia. Ninguno de los dos riega, cuida, poda, siembra, o siquiera mira a las pobres plantas. Bueno Lau, por verguenza con los vecinos y con sus ancestros los chinos, grandes agricultores, de vez en cuando corta la grama y arranca unas cuantas malas hierbas con una cosita que compró para eso, pero de allí casi no pasa (Lau no lo niegues). Si nos descuidamos acabamos con el jardín.
Mis papás son de esas personas que le rinden culto a la flora y mi casa de Caracas parecía un invernadero. El techo de la cocina estaba pintado de azul marino y tenía una gran enredadera que colgaba, lo que daba la sensación de estar en una jungla (mamá no lo niegues). Yo creo que nunca vertí ni un miserable vasito de agua en esas macetas. Ahora en su apartamento de España tienen una terraza llena de maravillas y hasta fotos me envían para que vea qué lindas están. Mi hermano tiene un patio en su casa que sirve de hospital para las plantas de toda la familia. Si se está muriendo un geranio, llévarselo a mi hermano es como ir a Lourdes (pero express). Y de toda esta familia, a quien le tuvo que tocar la casa con un gran jardín fue a mi, The Plant Killer. El mundo está loco. Quién le daría un jardín a alguien como yo?
Menos mal que estas bellezas se niegan a morir y cada Mayo, pese a nosotros, reaparecen así, espléndidas, fuertes, bellísimas. Toda una inspiración para mi.
Tomé todas estas fotos esta mañana en mi jardín para lo cual tuve que hacer toda clase de poses ridículas porque había llovido y no me quería mojar. Mi vecino, como siempre, preguntándose de qué planeta vengo.Próximo lunes:
Este blog no es sobre información para el inmigrante pero si tienes alguna pregunta grande o chiquita, aunque nunca hayas dejado un comentario aquí, ven el lunes 10 de Mayo y házmela a ver si te puedo responder. Puede ser sobre la ciudad, sobre la vida diaria o sobre la experiencia de mi inmigración.
































La primavera es fugaz. Si me descuido me la pierdo en un parpadeo. Sobre todo, es un estado mental. Dicen que dan ganas de reinventarse. Yo todavía no me he conectado emocionalmente con esta estación. Me falta el chip, el gen, el nosequé ... supongo.
Mirando por la ventana de mi cocina 








Por eso, un viernes por la tarde, por ejemplo, podemos recoger 

